Así lo afirma la psicóloga Paola Narváez, quien desde su experiencia laboral nos cuenta como las personas en su calidad de seres humanos no tienen impedimentos (a modo que sean problemas de salud), para desarrollar una actividad sexual normal sin importar la edad y mucho menos las presiones sociales.


Muchas familias deben asumir la condición de un paciente con cáncer. El temor por la pérdida de un ser querido se hace más expreso al dar cuenta del deterioro físico que puede presentar un paciente cuando enfrenta algún tipo de cambio neoplásico en su organismo.
“Hace 25 años nos unimos un grupo de profesionales para estudiar cómo proyectábamos a futuro una atención para la población adulta mayor” relata Gloria Bustamante, directora de Plenitud Otoñal.
Medellín es una ciudad de grandes contrastes, se vive desde la violencia más cruda hasta las obras más sorprendentes y maravillosas. Hay, por ejemplo, un proyecto de vida pensado para las personas más importantes: nuestros padres y abuelos, esos tesoros que brillan con luz propia.
Paralelo a los cambios psicológicos que se dan con el tiempo, también se presentan los cambios en el área social. La posición que ocupa el individuo en la sociedad cambia a lo largo de su vida y está determinada por la función que realiza en ella. El trabajo es uno de los grupos de contacto más importantes para una persona, el retiro de la vida laboral trae cambios importantes ocasionando problemas de adaptación a la nueva situación.
Cumplir con las responsabilidades y los deberes de la vida diaria es una de las razones principales por las que muchas veces lo que más nos gusta hacer se relega a un segundo lugar. Pero llega un momento en la vida que nuestros deberes y responsabilidades se reducen hasta el punto de pensar que no tenemos nada que hacer.
La mayoría de nosotros hemos bailado alguna vez en la vida, unos más que otros, pero casi siempre con un propósito definido: diversión. Pero, ¿alguna vez lo hemos hecho pensando en nuestra salud?
