Por Lina María Giraldo Quiroz
Adquirir una disciplina deportiva desde la infancia no es garantía de continuidad en el deporte por el resto de la vida. Pero los niños que se inician en una actividad física tienen mayores opciones para el aprovechamiento del tiempo libre y alimentan su sueño de convertirse un día en grandes profesionales, motivación que los ayuda a concentrar todas sus energías en esas practicas saludables.
Mi primo Juan David tiene once años, y me contó que hace tanto tiempo que juega fútbol que no se acuerda de cuándo fue que comenzó. “En la familia todos juegan, a mi me gusta y mis papás me apoyan”, dice cuando se le pregunta por sus motivaciones para estar vinculado a los equipos que pertenece. Primero formó parte de un equipo de micro y a los ocho años empezó con fútbol. El apoyo familiar ha sido fundamental para la continuidad, pues la disciplina y la dedicación se aprenden en el hogar. “Mis papás me apoyan del todo, y están pendientes de las reuniones, me motivan para que siga en el equipo del colegio donde estudio que es La Salle y con Talentos del barrio Pedregal”, agrega.
Tener deportistas en la familia es un motivo de orgullo y satisfacción y en mi caso con los futbolistas y en particular con Juan Da, es muy alentador ir a los partidos y escuchar comentarios del público como “ese David es un calidoso”, o al que grita “pasásela a David para que él haga el gol”. Esos niños que corren sudando tras el balón piensan en ganar este partido, el próximo, y llegar a la final de este torneo; algunos tienen claro que en el futuro quieren jugar fútbol profesional; pero para mi primo es más simple “Yo todavía no he pensado que quiero estudiar y tampoco se hasta cuando voy a jugar fútbol”; su posición es entendible, tiene once años.
Como él, me encontré con muchos niños que incluyen en sus actividades semanales los entrenamientos con el equipo, y anhelan que llegue pronto el domingo para que “el profe” los ponga a jugar y poderse lucir delante de los hinchas. Para ellos existen torneos organizados por distintas instituciones del país; una de ellas es la Corporación Los Paisitas, que nació en el año 1984 en Medellín y trabaja para ofrecer a los niños una oportunidad de hacer buen uso del tiempo libre, con el objetivo primordial de cubrir la población de los barrios populares. Carlos Alberto Chavarría, es el asistente administrativo de esta corporación; él dice que para la institución es fundamental darle diversión a los niños en el tiempo libre y por medio del deporte formar hombres de bien. La convocatoria ha tenido gran éxito y por las canchas de la ciudad han pasado los equipos antioqueños y de otros departamentos del país, e incluso invitados extranjeros como la Escuela San Francisco de Quito, Ecuador en 1991. Para el próximo año ya se está preparando la celebración de los 25 años del torneo infantil de fútbol más importante de Colombia.
El apoyo de la familia es fundamental
Mi tía Edith sabe que para Juan Da, aparte del estudio lo más importante es el fútbol y que ha encontrado en la práctica de este deporte la mejor opción para invertir el tiempo libre. Sin embargo, la mayor motivación que él tiene es seguir el ejemplo de su hermano Yeison quien comenzó su carrera siendo también un niño y se convirtió ya mayor en su entrenador aunque no por mucho tiempo porque a los 22 años partió, (cito las palabras de sus mejores amigos) “a jugar un partido muy importante en el cielo”…
Edith y su esposo Mario son partícipes de la formación deportiva de Juan Da, lo motivan para que continúe porque saben que lo que se haga hoy con él, es una base para tener un buen deportista en el futuro y si él decide no continuar su carrera futbolística, la disciplina le ayudará a ser una mejor persona.
De los futbolistas y sus padres
Elda Luz Durango Londoño, mamá de Andrés Felipe Agudelo del equipo Talentos Pedregal:
“Es importante que estén practicando un deporte para que no se vinculen a cosas dañinas. Estar en un equipo les ayuda a aprender a ser los protagonistas y eso implica una responsabilidad social. Yo creo que mi niño está para grandes cosas en el fútbol y por eso lo apoyo”.
Wilson Giovany Arango Agudelo, papá de Mateo Arango Montoya del equipo Talentos Pedregal:
“Esta es una actividad para mantenerse entretenido mientras no está estudiando y realizando otras actividades diarias. Si él sigue entrenado y desarrollando las capacidades que tiene en forma disciplinada pienso que puede llegar a ser futbolista profesional”.
Luz Dary Godoy, madre de niño futbolista:
“Me parece importante porque los pelaos están entretenidos, no están andando la calle sino que están cogiendo una disciplina que es buena para su formación personal. Con el tiempo ellos cambian de ideas, entonces así como ahora están en su entrenamiento con el equipo y dedicados puede que sigan, pero más adelante es incierto porque pueden estar pensando en un futuro ser un doctor o a lo mejor en otra carrera entonces uno no sabe, son cosas que se ven más adelante, pero mientras tanto están entrenando con responsabilidad y poniéndole moral a ver si algún día cogen ese camino”.
Johnatan Luján Otálvaro, jugador del equipo Verucia del Picacho:
“Me gusta jugar fútbol porque eso es lo que yo quiero ser cuando esté grande, ese es mi sueño. El deporte es muy bueno para la actividad física, para el cuerpo, mis papás me apoyan.”
Juan Pablo Duque León, jugador de Corporación Mirador:
“El fútbol es muy bueno, yo lo escogí porque me gusta y estando en el equipo puedo conseguir muchos amigos.”
Andrés Felipe Restrepo, jugador de Corporación Mirador:
“El fútbol es muy divertido, aprendo mucho y yo se que voy a llegar a ser un muchacho importante.”
Adquirir una disciplina deportiva desde la infancia no es garantía de continuidad en el deporte por el resto de la vida. Pero los niños que se inician en una actividad física tienen mayores opciones para el aprovechamiento del tiempo libre y alimentan su sueño de convertirse un día en grandes profesionales, motivación que los ayuda a concentrar todas sus energías en esas practicas saludables.
Mi primo Juan David tiene once años, y me contó que hace tanto tiempo que juega fútbol que no se acuerda de cuándo fue que comenzó. “En la familia todos juegan, a mi me gusta y mis papás me apoyan”, dice cuando se le pregunta por sus motivaciones para estar vinculado a los equipos que pertenece. Primero formó parte de un equipo de micro y a los ocho años empezó con fútbol. El apoyo familiar ha sido fundamental para la continuidad, pues la disciplina y la dedicación se aprenden en el hogar. “Mis papás me apoyan del todo, y están pendientes de las reuniones, me motivan para que siga en el equipo del colegio donde estudio que es La Salle y con Talentos del barrio Pedregal”, agrega. Tener deportistas en la familia es un motivo de orgullo y satisfacción y en mi caso con los futbolistas y en particular con Juan Da, es muy alentador ir a los partidos y escuchar comentarios del público como “ese David es un calidoso”, o al que grita “pasásela a David para que él haga el gol”. Esos niños que corren sudando tras el balón piensan en ganar este partido, el próximo, y llegar a la final de este torneo; algunos tienen claro que en el futuro quieren jugar fútbol profesional; pero para mi primo es más simple “Yo todavía no he pensado que quiero estudiar y tampoco se hasta cuando voy a jugar fútbol”; su posición es entendible, tiene once años.
Como él, me encontré con muchos niños que incluyen en sus actividades semanales los entrenamientos con el equipo, y anhelan que llegue pronto el domingo para que “el profe” los ponga a jugar y poderse lucir delante de los hinchas. Para ellos existen torneos organizados por distintas instituciones del país; una de ellas es la Corporación Los Paisitas, que nació en el año 1984 en Medellín y trabaja para ofrecer a los niños una oportunidad de hacer buen uso del tiempo libre, con el objetivo primordial de cubrir la población de los barrios populares. Carlos Alberto Chavarría, es el asistente administrativo de esta corporación; él dice que para la institución es fundamental darle diversión a los niños en el tiempo libre y por medio del deporte formar hombres de bien. La convocatoria ha tenido gran éxito y por las canchas de la ciudad han pasado los equipos antioqueños y de otros departamentos del país, e incluso invitados extranjeros como la Escuela San Francisco de Quito, Ecuador en 1991. Para el próximo año ya se está preparando la celebración de los 25 años del torneo infantil de fútbol más importante de Colombia.
El apoyo de la familia es fundamental
Mi tía Edith sabe que para Juan Da, aparte del estudio lo más importante es el fútbol y que ha encontrado en la práctica de este deporte la mejor opción para invertir el tiempo libre. Sin embargo, la mayor motivación que él tiene es seguir el ejemplo de su hermano Yeison quien comenzó su carrera siendo también un niño y se convirtió ya mayor en su entrenador aunque no por mucho tiempo porque a los 22 años partió, (cito las palabras de sus mejores amigos) “a jugar un partido muy importante en el cielo”…
Edith y su esposo Mario son partícipes de la formación deportiva de Juan Da, lo motivan para que continúe porque saben que lo que se haga hoy con él, es una base para tener un buen deportista en el futuro y si él decide no continuar su carrera futbolística, la disciplina le ayudará a ser una mejor persona.
De los futbolistas y sus padres
Elda Luz Durango Londoño, mamá de Andrés Felipe Agudelo del equipo Talentos Pedregal:
“Es importante que estén practicando un deporte para que no se vinculen a cosas dañinas. Estar en un equipo les ayuda a aprender a ser los protagonistas y eso implica una responsabilidad social. Yo creo que mi niño está para grandes cosas en el fútbol y por eso lo apoyo”.
Wilson Giovany Arango Agudelo, papá de Mateo Arango Montoya del equipo Talentos Pedregal:
“Esta es una actividad para mantenerse entretenido mientras no está estudiando y realizando otras actividades diarias. Si él sigue entrenado y desarrollando las capacidades que tiene en forma disciplinada pienso que puede llegar a ser futbolista profesional”.
Luz Dary Godoy, madre de niño futbolista:
“Me parece importante porque los pelaos están entretenidos, no están andando la calle sino que están cogiendo una disciplina que es buena para su formación personal. Con el tiempo ellos cambian de ideas, entonces así como ahora están en su entrenamiento con el equipo y dedicados puede que sigan, pero más adelante es incierto porque pueden estar pensando en un futuro ser un doctor o a lo mejor en otra carrera entonces uno no sabe, son cosas que se ven más adelante, pero mientras tanto están entrenando con responsabilidad y poniéndole moral a ver si algún día cogen ese camino”.
Johnatan Luján Otálvaro, jugador del equipo Verucia del Picacho:
“Me gusta jugar fútbol porque eso es lo que yo quiero ser cuando esté grande, ese es mi sueño. El deporte es muy bueno para la actividad física, para el cuerpo, mis papás me apoyan.”
Juan Pablo Duque León, jugador de Corporación Mirador:
“El fútbol es muy bueno, yo lo escogí porque me gusta y estando en el equipo puedo conseguir muchos amigos.”
Andrés Felipe Restrepo, jugador de Corporación Mirador:
“El fútbol es muy divertido, aprendo mucho y yo se que voy a llegar a ser un muchacho importante.”


