No obstante, hace poco más de un año en la ciudad de los parques, estos espacios casi que han duplicado su número; los hay con múltiples posibilidades de hacer más grato los días tardíos de la vejez.
Décadas atrás, era común hallar ancianatos los cuales si bien, brindaban asistencia al adulto mayor, no ofrecían todos los servicios y especialidades que en la actualidad tienen como carta de presentación los centros de geriatría.
De acuerdo con Esthela Quetcho Ferreira, enfermera jefe y directora del hogar Alegría de Vivir, especializado en la atención de pacientes que han sufrido accidente cerebro vascular, estos lugares empezaron a tomar importancia cuando se vio la necesidad de “tener espacios cómodos que les brinden a ellos estabilidad, cuidados, se han fundado muchos hogares geriátricos”.

Cabe anotar que un geriátrico guarda una gran diferencia con relación a un asilo “en un hogar geriátrico hay personal especializado. El cuidado es más personalizado y es un sector privado y por ende, la atención es mejor, alimentación, cuidado y arreglo de la ropa son mejores”, explica Esthela.
Las ventajas de estos lugares es la atención que durante el día y la noche ofrecen a los asilados. Los centros que se han vuelto expertos en el cuidado de los adultos mayores, tienen servicio de enfermería, nutricionista, terapia ocupacional, fisioterapia, como también un acercamiento más humano con los abuelitos. “debe ser como una familia más. Pensar que no sería un paciente, sino sería mi mamá o mi papá, la persona que está aquí”, explica la experta.
Así mismo, es un lugar que le va dar estabilidad al paciente. “Es darle la oportunidad al paciente y a su familia de que estén en mejores condiciones, agrega además que no se le debe ver como un paciente “porque si no, no le va nacer abrazarlo o besarlo. Pero si usted lo ve como su papá lo va a hacer y como son pacienticos que los dejan recluidos, entonces su familia vendrá sólo algunos días y pues ellos necesitan mucho afecto”.
No obstante, recluir a un viejo en un hogar para la senilidad, no debe tomarse a la ligera o como el modo práctico para deshacerse de un miembro de la familia. Respecto a ello, Esthela Quetcho, es enfática en afirmar que estos lugares no se crearon para quitarle el ‘problema’ al familiar. “Si el familiar deja de visitarlo, o sólo manda lo de la mensualidad, entonces dónde está la familia. Un hogar es para ayudar a un familiar a afrontar un problema. Entre los dos lo vamos a asumir”.
Se trata de un trabajo compartido que parte de la necesidad de brindar un mejor espacio y cuidados a un paciente que como consecuencia del paso de los años, ha perdido el dinamismo y las habilidades para valerse por sí mismo.

Cabe anotar que aunado a los cuidados de salud y nutrición que reciben. Un hogar geriátrico suma espacios para el discernimiento de sus miembros. Es así que en buena parte de éstos, se llevan a cabo actividades lúdicas y de esparcimiento para que el anciano no caiga en la depresión y la monotonía.