Con frecuencia se habla en diversas campañas, y sobre todo en una etapa de la vida (edad adulta mayor), sobre el riesgo de sufrir enfermedades de tipo cardiovascular que afectan diferentes funciones del organismo; pero poco se sabe que en el transcurso de la misma pueden sufrirse este tipo de padecimientos y que pueden ser de tipo genético y no por factores que pueden controlarse.
En la infancia, los niños en periodo de gestación pueden adquirir enfermedades, ya sea por herencia de los padres o por condiciones de tipo genético. Carlos Alberto Cubides, médico cardiólogo del Instituto Cardio-Neuro-Vascular Corbic, nos contó que “las enfermedades cardiacas en la infancia, en un gran porcentaje, son malformaciones en el desarrollo del corazón entre las cuales las más importantes son las comunicaciones auriculares, las comunicaciones interventriculares y las malformaciones congénitas por alteración en el desarrollo del corazón”.

Cuando se habla de comunicación interauricular se refiere a un orificio entre las dos aurículas del corazón y la comunicación interventricular son orificios entre los dos ventrículos, ambas producen una falla en el circuito del corazón que hace que el transporte de la sangre se haga manera anormal.
Existen otras patologías congénitas como la estenosis que son válvulas estrechas por las que se dificulta el paso de la sangre y otras enfermedades como la alteración de los vasos, en los que éstos aparecen en posiciones diferentes a la normal.
El corazón es un circuito: la sangre llega a la aurícula derecha luego pasa al ventrículo derecho y de éste va hacia el pulmón; del pulmón pasa a la aurícula izquierda y de ésta al ventrículo izquierdo, luego sale por la aorta y se distribuye en todo el organismo. Cuando ese circuito se altera, ya sea porque hay comunicación de las dos aurículas, comunicación de los dos ventrículos o las arterias o los vasos no están puestos en los sitios correspondientes, la circulación empieza a fallar. Cuando esto ocurre se pueden evidenciar síntomas en los niños como fatiga y cansancio, dificultad para respirar y alteraciones en el desarrollo y crecimiento.
En la adolescencia, el grupo de enfermedades cardiovasculares pueden adquirirse ya sea por el uso temprano del cigarrillo o por el sedentarismo aunque generalmente son manifestaciones de alteraciones congénitas que no se evidenciaron en la niñez.
En la edad adulta joven, de manera específica después de los 25 y 30 años, comienzan a manifestarse enfermedades cardíacas como consecuencia de los factores de riesgo cardiovasculares “como la enfermedad coronaria y la cardiopatía isquémica que se presenta debido a la disminución del flujo sanguíneo que va hacia el músculo cardíaco originando infartos y corazones dilatados, que conllevan a lo que se conoce como Falla Cardiaca”, comenta el doctor Cubides.
De los 30 años en adelante se presentan consecuencias de las enfermedades sistémicas que el paciente pudo haber sufrido antes. Enfermedades como la diabetes melitus puede llevar a una insuficiencia coronaria o la hipertensión arterial que puede llevar a una hipertrofia ventricular e incluso a una insuficiencia renal.
En la edad adulta mayor se tienen mayores riegos sino se controlan los factores más comunes como el uso frecuente del cigarrillo, colesterol alto y el sedentarismo o la falta de ejercicio.
Para este tipo de riesgos existen diferentes campañas de prevención, que apuntan a informar y prevenir la población sobre los riesgos de las enfermedades del corazón y cómo es posible evitarlas con una alimentación balanceada y una dosis de ejercicio diario, buscando que intenten cambiar sus hábitos y su estilo de vida. Campañas como la de la
Fundación Colombiana del Corazón junto a la marca de Carnes Frías
Pietrán o la del Laboratorio Farmacológico
Pfizer son algunas de las más conocidas en el medio.
Así que, conociendo un poco de las enfermedades con riesgos controlados, es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones y para tener un corazón más fuerte y sano:
- Practique ejercicio. Es importante evitar el sedentarismo y llevar una vida activa, recuerde que con 30 minutos al día es suficiente, no deje acumular todo el ejercicio para el fin de semana.
- Cuide su alimentación con una dieta balanceada, que incluya productos variados y saludables, de esta manera mantendrá su peso ideal y no tendrá riesgos de sobrepeso y obesidad.
- No fume y modere el consumo de alcohol.
- Controle su colesterol, su tensión arterial y el nivel de glucosa. En las farmacias y puestos de salud pueden realizar estos chequeos de manera gratuita o con costos muy bajos.
- Relájese. Aprenda a manejar el estrés y lleve una vida más tranquila.
Consultamos:
Carlos Alberto Cubides Sánchez. Médico Cardiólogo CORBIC“Las campañas buscan evitar, no disminuir ni controlar. Lo que necesitamos es evitar el uso de cigarrillo, ya que mucha gente empieza a fumar a temprana edad y no miden los riesgos que pueden presentarse después de los 30 o los 35 años. Los pacientes hipertensos deben controlar su tensión arterial así como los pacientes que tienen el colesterol alto buscar hacer una dieta para controlar niveles altos. Y desde el punto de vista cardiovascular, se debe hacer por lo menos 30 minutos de ejercicio seis días a la semana, contrario a lo que la gente hace que son dos o tres horas los fines de semana fomentando el sedentarismo semanal.”
Catalina Carvajal Muñoz. Médica General. Unidad de Atención Inicial de Policlínica. “Los casos cardiovasculares más comunes en una unidad de urgencias son las crisis hipertensivas, los infartos y las fallas cardiacas.
Las crisis hipertensivas dependen de las cifras de presión arterial, regularmente se tratan con suero fisiológico intravenoso y dependiendo de la evolución se suministran medicamentos venosos u orales. Las fallas cardiacas se reconocen porque generalmente son pacientes con historia de hipertensión, infartos o que sufren de alguna enfermedad renal. Llegan generalmente con dificultad para respirar, miembros inferiores hinchados, tos, sonidos pulmonares que se escuchan cuando los pulmones están con agua y dificultad para respirar. Para los infartados lo más importante es realizar el electrocardiograma pues es lo que define el manejo. Se les pone oxigeno, un medicamento intravenoso para que las venas se dilaten y pueda pasar mejor la sangre y se mandan inmediatamente para la Unidad de Hemodinamia para que les hagan un cateterismo”.
Robinson, 29 años. Paciente de la Unidad Renal del Hospital Universitario San Vicente de Paúl.“Me detectaron una insuficiencia renal crónica después de presentar síntomas de hipertensión arterial severa, pues mi corazón se escuchaba diferente, me mantenía agotado y con muchísima sed. El tratamiento que me hacen es una diálisis día de por medio durante cuatro horas”.