Los ideales más nobles se despiertan desde la adolescencia… acabar con la miseria en el mundo, que todos vivamos en paz, etc, son muestras de ideales a alcanzar.
En las etapas de adolescencia y juventud el mundo de los afectos y de las emociones cobra un gran sentido. Podríamos decir primero sienten y luego piensan. De este mundo tan emocional surgirán sentimientos positivos: “este niño sufre.., pobre anciano…, vale la pena …, necesitan de mi…”. Es decir le gustará ayudar a los demás y profundizar en esta experiencia.
“No tengo nada que hacer…., estoy aburrido…” son expresiones comunes. La sociedad de consumo y el bienestar han estimulado la vida fácil en los adolescentes. Resulta muy conveniente poner a los jóvenes en contacto con la miseria y la gente marginada, de modo que comprueben que su ayuda sirve para cambiar el mundo.
Para esto, hay que proporcionar oportunidades de contacto con los más necesitados. Esto les motivará a emplear sus cualidades al servicio de los demás y a reflexionar sobre su propia vida. Se puede alcanzar que el joven tome conciencia de que hay persona con muchísimas más necesidades de las que se puede imaginar. A la vez se dará cuenta que él puede hacer parte de la solución y analizar las causas de los problemas.
Adicionalmente irá desarrollando una actitud crítica frente a la vida y le mantendrá el ideal de ser una persona que sirve a los demás.
Formar jóvenes “para los demás”, entendiendo que sus talentos deben desarrollarlos no sólo para sí, sino para el bien de la comunidad es todo un reto. Quizá cueste dar el primer paso y lograr que se compromentan realmente con la causa porque cuesta tiempo y sacrificio; pero el tiempo les mostrará que realmente siempre se puede hacer algo por los demás.
Normalmente en los colegios siempre se adelanta una labor social, este es un buen inicio y un acercamiento para darnos a los demás, pero existen otros muchos campos de acción que podemos propiciar a nuestros hijos:
- En un ancianato: hacerles compañía, charlar con ellos, pasearlos, algún juego de mesa.
- Apoyo escolar en una institución: acompañamiento para aquellos con fracaso escolar (lectura, escritura, matemáticas, etc), juegos, deportes.
- Hospital: acompañamiento de enfermos, ayudar a dar la comida.
- Disminuidos Físico-Psíquicos: juegos, canciones, actividades dinámicas, actividades recreativas.
El adolescente tiende a ser el centro de todo: “sus problemas'', “su vida”, “su libertad”. Es muy conveniente acostumbrarlos a salir de sí, a dar y a darse, a ayudar a los demás. Normalmente una actividad de servicio no implica más de dos o tres horas, se puede hacer los fines de semana para no interferir con los estudios. Lograr despertar el ideal de servir a los demás forjará jóvenes comprometidos con la realidad en que se mueven y no tendrán miedo al esfuerzo que supone ir cambiándola poco a poco. Millones de personas en el mundo sufren la miseria, los malos tratos, la guerra, la marginación, el desplazamiento… ¿Qué hacer por ellos?