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La solidaridad es un de esos valores que, a diferencia de la caridad, no se ejercen verticalmente sino horizontalmente implicando respeto mutuo, como dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano. Solidaridad significa: unión, colaboración y ante todo identificación con el otro.
Debido a que la solidaridad muchas veces implica amor, resulta mucho más fácil ser solidario con las causas que conocemos que con las que no. Aún así es posible de hablar de la solidaridad a nivel universal; una búsqueda del bien común que involucra unión y esfuerzo de parte de todos los seres humanos. De ahí la importancia de cada individuo de la sociedad y su solidaridad con los otros. Existen diferentes tipos de solidaridad: la solidaridad moral y la solidaridad material. La primera es aquella que se genera a partir de las emociones y sentimientos, la otra es la ayuda que se presta con el fin de suplir necesidades físicas y corporales. Ambas son igualmente importantes y se dan por la fraternidad humana, compromiso e identificación. En la práctica, la solidaridad no distingue sexo, raza, nacionalidad, afiliación o creencias. Cadena de solidaridadSin importar la diferencia de actividades, se debe tener en cuenta que todas son necesarias sin importar el rango social que éstas generan. La vida sería un caos completo sin lo que aportan las personas que como el médico, la abogada, el zapatero, el ama de casa, entre otras, trabajan todos los días realizando una labor específica. Aunque no parezca, estas actividades, que un principio parten por una razón de ser individual, son una larga cadena de solidaridad que favorecen al progreso de la humanidad. La solidaridad no sólo es darle al otro lo que materialmente le falta sino aportarle conocimientos, afecto, incluso una sonrisa o una palabra amable cuando alguien la necesita. La persona solidaria es aquella que lo es por verdadera convicción de justicia e igualdad. Así mismo implica un gran nivel de estabilidad interna e integración consigo mismo.
Existe solidaridad cuando hay interdependencia humana y por lo tanto cada persona sume sus propias responsabilidades como individuo que forma parte de una sociedad. Alguien que por el contrario es irresponsable y no asume lo que le corresponde se convierte en una carga para los demás.
Algunas actitudes que van en contra de la solidaridad son aquellas que buscan su interés propio sin importarles el de los demás como son: la explotación humana, la formación de grupos sectorizados como el nacionalismo o regionalismos, el individualismo y por supuesto el egoísmo. En fin, el problema se presenta cuando se espera algo a cambio; sea reconocimiento o retribución.
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