¿Pueden existir drogas con estatus? Por lo general todas producen efectos secundarios que van en contra de la salud mental y física de las personas, pero no todas tienen la misma categoría dentro de los individuos que las consumen.
El Poppers es una droga que entre los jóvenes no es vista como tal, para muchos, no alcanza a tener el estatus de una sustancia psicoactiva. “Se podría decir que es una droga común. Las personas que uno menos piensa son quienes la consumen porque supuestamente es una droga suave” cuenta Jorge* un joven que frecuenta rumbas y fiestas donde es común la distribución del Poppers.
También conocida como la droga de los cinco segundos, el Poppers es una sustancia psicoactiva de tipo inhalante, altamente volátil; es un relajante muscular, que aumenta el ritmo cardiaco y por ende la temperatura corporal. Provoca en quien la consume estados de euforia en pocos segundos. “Esta droga es un vasodilatador que envía más sangre al cerebro, se acciona en un lapso de tiempo corto, entre 20 segundos y 120” explica César Cárdenas, un Facilitador Terapéutico reeducado de la Fundación La Luz en Medellín.
La sustancia se creó como una medicina para tratar problemas cardiacos. En la década de los 70, la droga comenzó a ser utilizada por la comunidad homosexual. César Cárdenas cuenta que “inició dentro la población gay por efectos sexuales, porque aumenta la sensibilidad en los órganos genitales”. A mediados de los 90 entró con fuerza en las discotecas y espacios de rumba sobre todo al ritmo de la electrónica donde es común encontrarla de forma ilegal en cualquier discoteca del mundo.
En la actualidad, el Poppers se consume como una droga única, años atrás esta droga “se utilizaba como complemento de otras como LSD, Éxtasis, anfetaminas… hoy en día esta sustancia se utiliza sola”
Los efectos
Las personas que lo inhalan pueden experimentar estados de euforia cortos, que no superan los dos minutos cuando se consume en pequeñas proporciones. En dosis altas puede producir desinhibición exagerada y pérdida del conocimiento
Dentro de los efectos secundarios la presión sanguínea baja, el ritmo cardiaco aumenta, se presenta un enrojecimiento del rostro y las manos, se altera la respiración y para muchos son comunes los estornudos y la tos. Pueden presentarse hemorragias nasales y vómito.
Después del consumo, se experimentan fuertes dolores de cabeza, taquicardia y vómito. Estos efectos pueden confundirse con los que se producen después de una borrachera y por lo tanto es difícil detectar sus consumidores. Las consecuencias del consumo a largo plazo pueden llegar a ser daños irreversibles en los sistemas circulatorio, nervioso y órganos como riñones e hígado.
A diferencia de otras drogas, el Poppers no es altamente adictivo “si se deja de consumir una semana se puede perder la necesidad y la costumbre física a este elemento” explica César Cárdenas. Sin embargo, esta sustancia también genera estados de tolerancia y por lo tanto es necesario aumentar la cantidad de la dosis o el espacio de tiempo del consumo para llegar a producir los mismos efectos.
Cómo prevenir el consumo
Según Nestor Aicardo, Coordinador del Área de Psicología de la Fundación la Luz, “generalmente las personas que tienen adicción al Poppers consumen otras sustancias o corren el riesgo de llegar a consumirlas, porque cuando se produce tolerancia se debe aumentar la dosis o complementarla con otras”.
Por esto es importante reconocer los factores de riesgo que cada persona puede tener y que lo puede llevar a consumir Poppers. “Siempre estamos enfrentados a situaciones de riesgo; los amigos, el trabajo, la calle… pero no son los factores externos los que tienen la culpa. Si una persona tiene un buen criterio puede decidir no caer” explica Aicardo.
La familia tiene una gran responsabilidad en este sentido. Nestor Aicardo expresa que “la mala comunicación familiar es considerado el principal factor de riesgo. Allí es donde la persona se siente solo, baja su autoestima, pierde seguridad. Si desde allí comienza mal la formación, las personas pierden la capacidad de ponerle límites a los otros y ponerse límites propios”.
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El pasado 21 de febrero, un joven de 19 años murió en Bogotá por
efectos del consumo de Poppers. El joven ingresó seis días antes cuando
sufrió desmayos en una fiesta a la que asistió. Durante su tiempo de
estadía en el hospital estuvo en coma y se le diagnosticó muerte
cerebral.
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*Se cambió el nombre de la persona por petición de la misma.