Las reacciones
frente a una circunstancia de estas dimensiones son impredecibles, pero lo
mejor es usar la psicología inversa, así lo afirma Dubier estudiante del
colegio La Milagrosa
del municipio de Viterbo Caldas, quien como joven y amigo ha probado a muchos
de sus compañeros que sólo haciendo el bien se puede vencer el mal que en este
caso, sería el consumo de sustancias psicoactivas.
Muchas
personas hablan de los vacíos que tienen aquellos que consumen, porque no se
trata de un problema de drogas sino de ausencia de afecto y valores lo que conlleva a refugiarse en cualquier
alternativa fácil que aparece en el camino.
En este
artículo encontraremos opiniones de expertos y de los mismos jóvenes quienes
desde su perspectiva esperan no caer en semejante tentación y hacerle el quite
a este problema de cualquier forma.
Pero las cosas
son distintas cuando de hijos se trata, Rosita, docente y madre ya vivió en
pena propia el hecho de tener un hijo consumidor, pero sabe que gracias al
apoyo de su familia salió adelante y logró que su hijo dejara atrás ese
episodio oscuro de su vida y de esa forma entablaran una relación de amistad
inigualable.
“El respaldo
de mi familia fue esencial tanto en la parte moral, como espiritual, ellos nos
tendieron la mano en ese momento tan difícil y de verdad gracias a ellos, todo
fue más sencillo”, comenta.
Es necesario
involucrar a los padres de familia, amigos, compañeros, docentes y todas las
personas que puedan facilitar el proceso de cambio, generar actividades de
diversión con el propósito de que el joven tenga espacios de entretenimiento y
crear espacios terapéuticos con profesores y expertos en el tema, para que el
consumidor pueda plantear sus necesidades y expectativas.
“Es importante
no rechazarlo, aconsejarlo y estar con esa persona en los momentos difíciles”,
recomienda Eliana Zapata estudiante de secundaria. Hay que reafirmarle la
amistad, brindarle respaldo incondicional y pasar tiempo con esa persona para
que no tenga oportunidad de consumir.
Aquí no puede
faltar la opinión del profesional, Sebastián psicólogo y docente de la Institución Educativa
El Socorro, afirma la importancia de no rotular a la persona cuando sabemos que
está consumiendo, “el asunto no es de prejuicios morales ni valoraciones hacia
esa persona, la idea es armar un plan de apoyo para saber en realidad que es lo
que está pasando y llevando a ese joven a consumir”, puntualiza.
Es importante
no dejarlo solo, hacer un seguimiento constante para hacer efectivo el proceso
y tener en cuenta que lo más importante es la voluntad de cambio que tenga la
persona para dejarse ayudar. Por eso “no podemos bajar la bandera si el joven
no quiere recibir ayuda o no asume que es consumidor, hay que luchar hasta el
final y buscar una solución inmediata que lo anime a conseguir ayuda”, concluye.