El embarazo adolescente puede considerarse un problema de salud pública que requiere la atención urgente de las autoridades de núcleos sociales como la familia e instituciones de carácter formativo y preventivo. En la ciudad de Medellín cobra gran importancia de acuerdo con el número de casos presentados.
Según datos de la Secretaría de Salud de este municipio, en el año 2002 se presentaron 7.021 embarazos adolescentes, 280 de los cuales correspondieron a mujeres entre los 10 y 14 años de edad. El número de partos de adolescentes correspondió al 21.6 por ciento del total registrado en la Ciudad.
En 2004, durante los primeros ocho meses, del total de partos reportados en la ciudad el 22 porciento correspondió a adolescentes. En ese período se registraron 4.448 partos de adolescentes y 345 abortos. Estos datos están registrados por la red de prevención del embarazo adolescente en su proyecto Sol y Luna 2004-2007.
La situación ha motivado el trabajo de entidades que se vinculan a estos proyectos, como la Fundación Restaurando a Colombia que diseña y ejecuta programas con adolescentes para ayudar a fortalecer el proyecto de vida de las mismas. Esta organización fue creada en 1998 e inició un trabajo con niñas y adolescentes vinculadas en prostitución, después se orientó a la prevención con adolescentes que aún no estaban en la prostitución pero que se hallaban en riesgo. En la actualidad realizan actividades enfocadas al tratamiento de problemáticas como embarazo temprano, drogadicción y deserción escolar. La directora ejecutiva de la fundación es Astrid Ayala Arango, quien nos contó que han logrado llegar a sectores como Robledo Fuente Clara, Santo Domingo - La Aldea, La Torre y Manrique; a estos cuatro sectores llegan niñas de los barrios aledaños, por ejemplo en Manrique hay niñas de Aranjuez, en La Torre niñas de Vallejuelos, en Santo Domingo de Granizal.
La influencia social
Las características de las adolescentes afectadas por esta situación, permiten identificar dos grupos, ambos con una carga social muy grande que les impone su entorno. La doctora Ayala, nos cuenta que existe un grupo de niñas que han vivido muy rápido la adolescencia, están entre los 10 y los 18 años pero han empezado una carrera muy grande al iniciar su adolescencia, tienen una vida sexual activa, dificultades de vinculación y continuidad escolar, niñas con familias monoparentales (presencia solo del padre o la madre, pero no ambos).
Hay otro grupo que en los proyectos de la Fundación Restaurando a Colombia es clasificado como “rurales”, aunque viven en la ciudad son niñas que están en una escala de desarrollo adecuada para su edad, pero con demasiadas carencias económicas porque están en sectores menos desarrollados, ellas piensan todavía como niñas pero tienen muchos riesgos en su entorno por los hombres que les proponen irse a vivir con ellos a cambio de una mejor vida o que les ofrecen cualquier cosa material. Están vinculadas la mayoría al sector educativo y las que no se vinculan es porque las condiciones del hogar no se lo permiten, ya que tienen que cuidar al hermanito, la mamá trabaja en casas de familia y no permanece durante la semana y a ella le toca hacerse cargo de las cosas del hogar. “Hemos visto que estas niñas cuando llegan a los trece o catorce años se van a vivir con un vecino, un señor que hace rato les venía proponiendo pero que ellas en su pensamiento de niñas no lo concebían y no lo decidían”, comenta la doctora Astrid.
Los riesgos
Durante el tiempo en que han estado inmersos en esta realidad, el equipo de profesionales de Restaurando a Colombia, ha detectado que las adolescentes están expuestas a diferentes riesgos físicos, emocionales y sociales, uno de ellos es la prostitución.
Dar un servicio sexual por contraprestación se considera prostitución. Ahora se ven diferentes formas como las prepago que implica que la mujer tenga que estar en un lugar específico esperando un cliente, porque ya incluso se da desde las instituciones escolares, y existe un pago de por medio. Las razones que motivan esta actividad son diversas, por ejemplo la carencia económica y la influencia de alguien que haya estado en esa condición.
Según Astrid Ayala “las niñas no se vinculan libremente a la prostitución porque está mal visto, dentro del círculo social que se mueven las catalogan, entonces muchas no lo hacen porque lo decidan libremente, yo pienso que más que todo están influenciadas por un familiar o un amiga que ya estuvo allí, además de la necesidad económica: No es un problema de estrato porque vemos en la actualidad que la demanda económica las puede llevar a prostituirse porque quieren comprarse algo, un celular, ropa u otra cosa”.
Cuando se presenta un embarazo temprano, vienen consecuencias que van desde los riesgos físicos, hasta tener que dejar los estudios y cambiar los planes como le sucedió a Luz Albany Higuita Chavarría, una joven de 16 años, madre de Juan Daniel de 16 meses que vive en el barrio Santo Domingo de Medellín. “Yo me siento bien de ser madre aunque hay obstáculos, aparte de la inestabilidad económica hay otras necesidades, en especial por la salud de mi niño que es asmático. Mi mamá me ha apoyado en forma incondicional, cuando se dio cuenta que estaba en embarazo me dijo que me las arreglara como pudiera, pero en el embarazo y hasta ahora me ha ayudado mucho. Mi proyecto era seguir estudiando y hacer una carrera pero las cosas cambiaron y ahora toca esperar”.
Nelly Catalina Gaviria también tiene 16 años y el próximo mes dará a luz a su primer bebé, “desde que tenía trece años quería ser mamá. El año pasado dejé de estudiar pero cuando nazca la niña vuelvo a entrar. Mis planes son tener mi hija, seguir estudiando y más adelante trabajar para hacerme cargo de ella. Estar embarazada es bueno porque va a nacer la niña, pero no va a ser lo mismo de antes porque ya no voy a tener tanta libertad; pero Dios sabe por qué manda los hijos”, dice con un tono mezclado de alegría y resignación.
Causas del embarazo temprano