Por:
Natalia Muñoz Zapatanmunoz@vcb.com.co

Prevención se puede definir como un conjunto de medidas que evitan, reducen o retrasan el consumo o abuso de sustancias psicoactivas.
Hoy en día la prevención es un tema que inquieta a los padres de familia; querer el mejor futuro para los hijos, que sean personas de bien y que no descuiden las facetas que los llevarán a ser personas saludables y mejores individuos en lo personal, social y profesional.
La mejor forma de empezar la prevención desde la familia es mediante una comunicación constante con los hijos, sabiendo sus gustos, sus dudas, miedos y expectativas. Sin embargo un aspecto importante es el respeto de parte de los padres por sus gustos y darles autonomía para que ellos asuman sus propias responsabilidades, aclara Adriana Ruiz, psicóloga.
La familia es el núcleo determinante en los primeros años de vida de cada persona, por eso es importante que los padres sean conscientes de la responsabilidad que tienen en educar a los hijos, educarlos no quiere decir que sean sobre protectores y tampoco autoritarios, que los hijos tengan límites y sepan desde pequeños que no siempre pueden tener todo lo que quieren.
La adolescencia es una etapa que puede tornarse difícil tanto para los jóvenes como para los padres quienes “tienden a desanimarse porque la comunicación con ellos se dificulta” afirma Gloria de Manrique, especialista en familia. También asegura que los jóvenes tienen que crecer en libertad, lo que no implica dejarlos solos, sino tener un constante acompañamiento ya que empiezan la etapa de las grandes decisiones como la elección profesional, la vida universitaria. Puntos de partida para la elaboración de su proyecto de vida.
Puede creerse que porque los hijos ya están en la universidad deben ser más libres y ya no hay que estar al tanto de lo que hacen, sin embargo es aquí donde por curiosidad, presión de grupo o justamente para romper los patrones que les han impuesto en el hogar, pueden empezar hábitos como el consumo de drogas.
Una forma de prevenir desde la familia es “hablarles del tema de manera natural y mostrándoles las cosas cuando pregunten; pero hay que ser cuidadosos de no saturarlos de información que ellos muchas veces no están pidiendo” comenta Adriana Ruiz.
Ahora bien, hay que entender que es más propenso un joven a inmiscuirse en el mundo de las drogas cuando:
• Ha tenido exceso de protección, que le ha impedido autonomía y dificultad para tomar propias decisiones.
• Se ha roto la comunicación entre padres e hijos, por lo tanto los padres no podrán guiar a sus hijos y quedan expuestos a las influencias del ambiente y los amigos.
• Existen los papá chequera que no dedican tiempo a sus hijos y por lo tanto no los conocen, no saben qué piensan, qué les preocupa, ignoran si sufren o tienen problemas.
• Existe una situación familiar conflictiva que disminuye los sentimientos de seguridad y confianza en el hijo.
• Hay actitudes permisivas con respecto al consumo dentro de la familia que puede ocasionar un mal ejemplo.
• La sobre exigencia o el exceso de expectativas sobre el hijo hacen que no se conozcan realmente las capacidades, necesidades y deseos de los hijos.

Como lo hablaba la doctora Elvia Velásquez, especialista en prevención, en el programa Paratufamilia.com, tanto el amor como la supervisión paterna y materna son importantes a la hora de hablar de prevención; no hay que creer que por respetar la libertad de los hijos, no se debe revisar sus cosas personales, pues estos aún están en etapa de formación.
Recomendaciones:
• Acompañamiento, supervisión y confianza de los padres para con sus hijos en todas las edades.
• No creer que porque hay que respetar la libertad no se puede revisar el bolso, mochila, clóset, cosas personales.
• No tener miedo de enfrentar a los hijos cuando se tiene sospecha de un comportamiento irregular, siempre con amor y cariño, pero como el deber que tiene como padre.