Al hablar de valores morales se hace referencia a las cualidades positivas que tiene cada persona y que varían de sociedad en sociedad. Son estos los que ayudan a mantener el orden y equilibrio de una comunidad, de ahí la importancia de promoverlos.
Desde la antigua Grecia, recuerdan los historiadores,se ha teorizado sobre este concepto; en especial disciplinas como la axiología- rama de la filosofía que se encarga de estimar lo valioso-, la sociología, la economía y la política, se han inmiscuido en la interpretación de lo estimable.
En la actualidad se considera que la familia es la principal educadora de los hijos, siendo este ambiente el más propicio para llevar a cabo esta labor, pues se cuenta con la motivación del amor.
“La educación integral comprende la promoción de hábitos, más tarde virtudes, que llevan a los hijos a comportarse bien, por si solos y en cualquier circunstancia. En un sentido más pleno y profundo es posible afirmar que las virtudes van configurando la personalidad de quien las cultiva”, afirma Gloria Jaramillo, asesora familiar, y quien realiza el programa de Paratufamilia.com.
Para Jaramillo es desde este grupo social donde la persona se forma en actitudes y valores; moldeando y desarrollando su personalidad.
Desde el colegio
Sin embargo al colegio le corresponde una labor subsidiaria en lo que respecta a la formación de valores. En éste se potencia lo que se aprende en familia, a la vez que se complementa lo que los padres enseñaron a los hijos.
Así mismo, instituciones como la religión católica y cristiana, a través de un discurso en el que se habla de las enseñanzas de Jesús, promueve valores como el perdón, la verdad y el amor, entre otros.
Escucha al sacerdote Diego Hernán Correa, de la iglesia de Fátima ubicada en Medellín, Colombia, quien responde a la pregunta del por qué son importantes los valores en la familia.
Lo que se debe saber“Los valores o virtudes son hábitos operativos que se adquieren por la repetición de actos y conceden al hombre la capacidad de obrar en ese determinado sentido. Un ejemplo puede ser decir siempre la verdad, en el caso de la sinceridad, o pensar en los demás, en el de la generosidad”, concluye Jaramillo para quien cada edad posee unos valores específicos que se deben fomentar.