Las pataletas y rabietas son consideradas parte del desarrollo natural del niño, se presentan de los dos años a los seis años, edad donde empieza por primera vez a reafirmar su yo y la paciencia de los padres se somete a prueba.
Algunos autores denominan esta etapa como primera adolescencia debido a sus características de obstinación, terquedad, negativismo e independencia. Para Gloria de Manrique, asesora familiar y quien dirige el programa Paratufamilia.com, los padres deben seguir las siguientes pautas en caso de una pataleta:
- No pegarles.
- Influencia calmada de los padres.
- No gritarles.
- Llevarlo a un sitio tranquilo.
- Esperar que se tranquilice para poder razonar con él.
- Ignorar la pataleta.
- No acceder a la demanda del niño, hacerlo significa dar lugar a la siguiente pataleta.
- No retirarles el afecto.
Sin embargo, asegura Manrique, existen varias razones que con frecuencia generan esta situación, entre ellas se encuentran:
- Hambre, cansancio y aburrimiento.
- No tener la habilidad de expresar sus sentimientos o necesidades.
- Expresar un sentimiento de frustración.
- Exceso de límites que le impiden cierto grado de autonomía.
- Cuando las dificultades de los padres son traspasadas a los hijos; separación, problemas financieros, depresión, entre otros.
Por otro lado Mauricio Barrera, psicólogo de la Universidad San buenaventura, considera que las razones de las pataletas son diversas, en especial por la dificultad que tienen los pequeños de entender que existe un límite.
Al no corregir al niño en estos cuatro años de edad, éste pensará que la forma de conseguir las cosas es por medio del llanto y del escándalo. Entonces al crecer le constará salir de sí mismo para ir al encuentro del otro.
La idea es educarlos, sin asumir una actitud exagerada, ni vertical, enseñándoles qué significa ese no y la importancia de cumplir ciertas normas, que los padres deberán ir aumentando a medida que crece el niño.
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