Los miedos son mecanismos de reacción naturales que previenen de las situaciones que pueden causar daños. Es normal sentir miedo, anormal es no tenerlos. Sólo es para preocuparse cuando se convierten en trastornos de ansiedad o fobias.
¿Qué puede hacer un humano ante un mundo adverso e inmensamente mayor que él? ¿Ante las situaciones complejas a las que se enfrenta continuamente? Pues aunque no parezca, sentir miedo es el mecanismo de reacción más eficiente para defenderse y prevenirse de lo que puede significar un peligro para los seres vivientes.
Los miedos son reacciones emocionales que forman parte del desarrollo y son constantes en todos los ciclos humanos. Estas son emociones saludables y necesarias que toda persona debe tener, a fin de protegerse, porque sin miedos no podemos evitar las cosas que nos pueden causar daño por lo tanto tener miedo no es anormal, tenerlo es lo normal.
Es muy común que, en personas de la misma edad, se presenten los mismos miedos: en los niños a lo desconocido, en los adolescentes a hacer el ridículo, en los adultos a desilusiones amorosas, situaciones riesgosas o eventos de difícil asimilación como el desempleo.
Las ansiedades son mecanismos preventivos inconscientes que ejercen papeles de alerta, de esta manera se logra prevenir y prepararse ante situaciones futuras. Estudiar para presentar un examen difícil; medir el tiempo para realizar alguna actividad con tranquilidad; evitar el recorrido por lugares donde no existan condiciones de seguridad, son algunos de los ejemplos que previenen el sentimiento de ansiedad sin que sea necesario.
Pablo Alberto Chalela, médico psiquiatra, explica que “no siempre los miedos son negativos. Únicamente cuando cumplen funciones desadaptativas (temores excesivos y persistentes) serían patológicos”. Es en este punto cuando los miedos se convierten en fobias.
Los miedos en los niños
El miedo en los niños es una cualidad de defensa natural que previene a los pequeños de los males que le puede ocasionar el mundo nuevo al cual se enfrentan. Es normal que los niños presenten miedos específicos y que en muchos sean los mismos, como el miedo a la separación, a personas extrañas, a la oscuridad, a la escuela; son miedos que van apareciendo y desapareciendo en determinadas edades.
Los niños, a lo largo de su desarrollo, padecen y experimentan numerosos miedos. La mayoría son pasajeros. Estos miedos les ayudarán a enfrentarse de forma adecuada a situaciones difíciles y amenazantes con las que se encontrarán a lo largo de su crecimiento.
Muchas veces los padres pueden pensar que los miedos son inventos que los niños hacen. Y en ocasiones tienden a regañar o negar lo que ellos expresan. Estas actitudes provocan más ansiedades y lo que puede ser un miedo pasajero, llega a convertirse en una fobia que se refleja cuando los niños ya son adolescentes o adultos.
Los padres deben manejar un equilibrio para ayudar a superar los miedos que presentan los niños. Se les debe prestar la importancia que merecen pues si ellos lo expresan es porque realmente lo sienten. Darles seguridad y permitir que ellos mismos los afronten para que sean más independientes.
Santiago Hincapié un trovador de Medellín escribió estos versos de trova dobletiada acerca de los miedos en los niños.
Un niño le tiene miedo
A la vida en soledad
A quedarse sin amigos
Y a un ruido en la oscuridad
Le teme al desconocido,
A un perro de gran tamaño
Y al castigo de sus padres
Cuando ha cometido un daño.
Un niño siente temor
Cuando ingiere alcohol su padre
Hace escándalos en casa
Y aporrea a su madre
Le teme a que su familia,
Si no vive en la opulencia,
Pueda quedar desplazada
Por culpa de la violencia.
El miedo de los niños se puede clasificar según su edad:
0-6 meses. Ruidos fuertes, pérdida súbita de apoyo y soporte.
7-12 meses. Miedo a extraños, a la separación de los padres, a objetos que surgen bruscamente.
1 año. Personas extrañas, separación de los padres, heridas.
2 años. Ruidos fuertes, animales, separación de los padres.
3 años. Máscaras, oscuridad, separación de los padres, animales.
4 años. Ruidos, oscuridad, separación de los padres, animales.
5 años. Lesiones corporales, ruidos, oscuridad, separación de los padres, animales.
6 años. Oscuridad, seres sobrenaturales, lesiones corporales, separación de los padres, ruidos fuertes.
7-8 años. Estar solo, seres sobrenaturales, oscuridad, lesiones físicas, hacer el ridículo.
9-12 años. Exámenes escolares, lesiones corporales, aspecto físico, truenos y relámpagos, muerte, oscuridad.