Por:
Natalia Muñoz Zapata
Medellín
nmunoz@vcb.com.coCuando la muerte toca a la familia trae dolor, llanto, angustia, depresión, desasosiego, sentimientos que quizá con el pasar del tiempo se vayan calmando; pero cuando la muerte toca directamente a un niño, es un episodio que deberá ir de la mano de especialistas para ayudarle a elaborar el duelo. 
El duelo es un acto casi obligatorio para las personas que han sufrido una pérdida, es un paso necesario para sobrellevar esa amarga experiencia. En muchos casos es inevitable que la persona afectada lo realice con un tratamiento psicológico. Para otras será mejor hacerlo solos o con su familia, que deberá ser el mayor soporte en dicha etapa.
Jorge Ignacio Montoya Carrasquilla es médico gerontopsiquiatra, desde hace 11 años, es el director de la Unidad de Duelo de Funeraria San Vicente en Medellín, Colombia, y se ha dedicado por completo al estudio del duelo. Con sus amplios conociminetos asegura que para atravesar esta experiencia el primer y más importante grupo de duelo es la familia quien debe estar muy bien asesorada por especialistas en duelo. No obstante, si no se cuenta con este recurso, habrá que recurrir a una unidad de duelo local. El colegio es otro grupo de gran importancia en la recuperación de los niños, sin embargo asegura Montoya que es muy lamentable que no saben ni están preparados para la atención de niños en duelo.
Los padres o personas que quedan a cargo de los menores afectados, deberán informarse, leer y consultar a especialistas en duelo de niños, no debe ser cualquiera. Con esto podrán entender y sabrán como hacer que los niños expresen su dolor, angustia y tristeza; pues crear un clima donde el niño se sienta comprendido y seguro para expresarse es un elemento fundamental.
Tareas del duelo en la infancia
1. Lo primero que debe hacer el menor cuando conoce la pérdida es encontrar un adulto comprensivo, protector y consolador.
2. Aprender a identificar (poner nombre) y manejar sus emociones: identificar, enfrentar y tratar el dolor psicológico y los otros síntomas y signos que acompañan al conocimiento de la pérdida.
3. Confirmar y reafirmar su concepto actual de muerte.
4. Aceptar y reelaborar la pérdida y la lucha.
5. Aprender a vivir sin el ser querido muerto: formar una nueva relación sin excesivo temor a la pérdida y sin la constante necesidad de comparar la nueva relación con la vieja y formar una nueva con el muerto que evolucionará con el tiempo y que llegará a ser una presencia interna mantenida para el niño.
6. Ser capaz de luchar con el resurgimiento de las emociones dolorosas en cada transición, pérdida o problema.
7. Reasumir sus actividades de la vida diaria y sus metas del desarrollo.
La historia de Juan DavidJuan David Ramírez tiene 12 años. Perdió a su hermano mayor hace casi un año, en un accidente de tránsito. Fueron momentos que jamás quisiera recordar ni él ni su madre, Edith Giraldo.
Él y su hermano eran muy amigos, a pesar de la diferencia de edades, se mantenían juntos, compartían juegos, tiempo y la habitación. Todo el tiempo después de la muerte fue muy duro, no era capaz de dormir solo, lloraba recordando las canciones que a su hermano le gustaban, el silencio era su mejor aliado y escribía oraciones para su hermano.
Su madre vio la importancia de buscar ayuda profesional para que le ayudaran en la elaboración del duelo, y no dudó en buscarle una cita con el psicólogo del colegio. Aunque ya terminó el tratamiento, Edith asegura que aún le falta terminar el duelo, porque todavía lo recuerda con nostalgia, es muy callado y no acepta que se escuche cierto tipo de música.
Pero para el médico Montoya, en el proceso del duelo lo más importante es sentir, y esto sólo se conseguirá si los adultos o personas que cuidan al pequeño permiten que lo haga. La paciencia, compañía y diálogo son algunos elementos importantes para pasar el duelo.
Algunos consejos para ayudar a un niño a recuperarse de su dolor son:
• Dedíquele tiempo.
• Permanezca a su lado.
• Deja que los demás le ayuden.
• Abandone las ideas preconcebidas.
• Dele la oportunidad de expresarse.
• Anímelo a hacer alguna actividad física.
• Lean un libro juntos.
• Recurra a una escuela de padres o grupo de ayuda mutua.
• Sea consciente de cuándo buscar ayuda profesional.