Jugar con los hijos es la mejor manera para conocerlos y ser partícipe de su proceso de crecimiento. Invertir un poco de tiempo jugando diariamente con ellos hará que sus actividades recreativas sean más significativas, además, los hace sentir importantes y confíar más en sus capacidades.
Con materiales didácticos, loterías hechas en casa, latas, cuerdas o con juegos imaginarios en los cuales el niño pone las reglas,“los menores mejoran su equilibrio y habilidades motrices, activan la imaginación, piensan y toman decisiones con más rapidez; además, pueden reforzar sus conocimientos en matemáticas, lenguaje y ciencias, sin que ellos lo noten, dice Gloria Acero, pedagoga de la Universidad de la Sabana.
La falta de tiempo, el cansancio y las ocupaciones diarias, son las excusas más frecuentes para dejar a un lado el acompañamiento en los juegos, pero, en realidad, sólo algunos minutos son suficientes para hacer un intercambio de experiencias entre generaciones. Los padres aportan a los juegos comunes de los niños, un refuerzo para sus conocimientos, y los niños ayudan a los padres a relajarse y recordar la infancia que tanto bien hace para las personas que se sumergen en el trajín diario.
No es necesario gastar mucho dinero en juguetes, la creatividad y la imaginación son las aliadas de los padres para tener siempre nuevas alternativas.
Para los niños menores de 3 años los mejores juegos son los que activan sus capacidades físicas como correr, saltar, utilizar balones o elementos grandes y vistosos. Hacer que los niños separen elementos por tamaño, color y forma, o hacer que el niño siga con su mirada la luz de una linterna mejora sus reflejos capacidades mentales y concentración.
Entre los 4 y los 7 años los juegos en los cuales cambian de papeles o imitan son los más llamativos, pues es la época en la cual idealizan personajes e imitan las actitudes que tienen. En esta edad son muy sociables, por eso, verlos jugando solos no es normal.
Después de los 8 años los preferidos son los juegos que requieren mayores destrezas como rapidez mental, desgaste físico, mayor número de reglas y restricciones.
Durante los juegos
- Haga preguntas a sus hijos sobre lo que están haciendo, sin que se convierta en un interrogatorio.
- Felicítelos por sus logros y hágales saber las debilidades en la cuales debe mejorar.
- Establezca límites, enseñándoles lo que es aceptable y lo que no.
Evalúe los comportamientos de su hijo ante el fracaso, su manera de expresarse, dificultades motrices o sensoriales (visión, audición…) o inmadurez en el juego para la edad que tiene. Esto permitirá que se tomen las medidas necesarias sin que se agudicen los problemas.