El resultado de no administrar bien nuestros recursos económicos hace que gastemos en productos que no habíamos pensado, que no necesitamos o que realicemos compras por impulso, lo que trae como consecuencia un desequilibrio en nuestra economía familiar.
Si los pagos de tus deudas son semanales, quincenales o mensuales, divide los pagos fijos y los gastos variables en dos grupos, los que se pagan a mediados de mes y al final del mismo.
Valora los inconvenientes de las compras por impulso, las cuales son producto de una decisión momentánea.
No te rindas si te es difícil mantener tu presupuesto durante los primeros meses. Establecer un plan que funcione toma tiempo. Debes ser flexible. Si no está funcionando, cámbialo.
Fomenta la cultura del ahorro en tu familia para sacar mejor provecho de tus ingresos. Aprende a desarrollar la disciplina del ahorro. No es una tarea fácil de realizar, pero una pequeña cantidad ahorrada se va haciendo grande con el tiempo.
Toma en cuenta que los valores culturales son un factor que influye en tus decisiones de compra. Muchas veces, por no sentirte menos ante tus amigos, vecinos, etc., adquieres productos que no necesitas o que no están al alcance de tus posibilidades económicas, lo que desajusta tu economía familiar.
La moda es otro elemento que influye en las decisiones de compra del consumidor. Tal vez deseas comprar ropa, calzado, muebles, etc., que en ese momento son novedosos, pero a qué costo.
Compara precios. Visita varios establecimientos antes de realizar tus compras y aprovecha las diferencias de precios.
En lo posible, evita las compras a plazos con intereses. Si usas la tarjeta de crédito trata de liquidar mensualmente el saldo de tus compras.
Determina cuáles son las cosas urgentes, básicas y superfluas, con el fin de hacer uso adecuado de tu ingreso, y no recurrir a préstamos y tarjetas de crédito.
Si para comprar algo antes "debes" consultar tu presupuesto, pues evidentemente la decisión que tomes estará apoyada en un proceso racional y, en consecuencia, estará más cercana a tu realidad financiera.
Prepara una hoja donde puedas llevar la relación de tus pagos, de manera que sepas cuándo y cuánto pagaste y a quién te falta aún pagar. Esta hoja te sirve también para ver cómo varían tus pagos regulares y en cuáles podrías tratar de economizar.