No hay duda, tu vida no volverá a ser la misma. A partir de ahora serás una persona casada y tendrás que comportarte como tal. Las libertades con las que contabas se reducirán, las actividades que realizabas no volverán a ser las mismas; pero llegarán otras que nunca imaginaste y que seguramente, si te casas con la persona que amas, disfrutarás cada día.
Recuerda: El matrimonio es una decisión que se debe tomar con responsabilidad y por lo tanto con los pies en la tierra. Es un paso que requiere calma y tranquilidad para reflexionar sobre el presente y el futuro. Se recomienda colocar en una balanza mental los pro y contra de la vida al lado de esa persona con la que quieres pasar el resto de tu vida.
Si aún no te has decidido, observar las relaciones que mantiene con su familia; ver cómo trata a sus padres, hermanos y el resto de la familia, te dará luces para ver qué puedes esperar de ellos. No olvides que el diálogo es una de las mejores soluciones.
Es normal que incertidumbres y dudas se presenten al principio. Poco a poco irás profundizando en la relación con esa persona que sólo has conocido durante el noviazgo. La convivencia y la buena comunicación te irán dando las claves necesarias para que tengas un matrimonio feliz y duradero.
Reglas para un matrimonio feliz (autor anónimo)