Comunicar y comunicar bien no es identificarse en las reacciones ante los problemas sino prestar nuestra distancia del problema para ayudar al otro a buscar las causas del problema y darle solución, ayudarle a reaccionar positivamente cuando sea preciso, a veces una buena relación se basa en ese saber pasar por alto algo que no tiene demasiada importancia y que sabemos, que el ventilarlo, podría llevar a amplificar el problema, es cuestión de prudencia saber cuando y cómo comunicar, pero el mutuo conocimiento y la comprensión que da el amor nos lo va descubriendo con facilidad.La mutua confianza, tanto en sí mismo como en el otro, es lo que más facilita la comunicación, en todo caso, el diálogo constante y la apertura a aceptar sentimientos y pensamientos distintos de los nuestros, son actitudes que favorecen la comunicación. Frente a esto puede imperar en nosotros el capricho, o deseo de que las cosas salgan de una determinada manera sin que existan razones suficientes para ello, también dificulta la comunicación el afán de dominio por el que uno de los dos pretende siempre dominar porque siempre lo ha hecho, o porque se siente que siempre tiene la razón y esto nunca puede ser verdad, hay que reconocer ambos, que muchas veces nos equivocamos en nuestros puntos de vista o en nuestras mismas acciones.
Es importante, para lograr una buena comunicación en el matrimonio, que cada uno de los dos piense en el valor irrepetible del otro como persona, las insondables riquezas de cada ser humano, y saber también expresarlas para el bien de los dos. A veces el cansancio, la rutina, la velocidad o el estar metido uno en sí mismo, impiden ver el mérito de la vida y el ser del otro, también para admirarse y admirar al otro, hace falta tiempo y serenidad, los dos factores escasos en nuestra sociedad. Apreciar de verdad a la otra persona es creerla capaz también de cambiar, de aportar al matrimonio mas de lo que hoy es capaz de aportar, para madurar y hacer esto posible, se requiere nuestra colaboración paciente, prudente y continua.
Conviene por lo tanto que reflexionemos antes de uno de esos diálogos que sabemos por experiencia que pueden ser difíciles, como vamos nosotros en nuestros pensamientos y hasta prejuicios sobre el otro.
Le hemos escuchado con atención los motivos de su actuación?. Le hemos preguntado por lo que le pasa una y otra vez aunque afirme que no le pasa nada?. Le hemos dado tiempo para contestar?.. Las personas también, como las computadoras se bloquean cuando se les da muchas órdenes seguidas sin esperar la respuesta por la impaciencia que tenemos nosotros.