Desde el momento en que se sabe que llega un hijo, se comienza a imaginar cómo hacerlo feliz, y se da uno cuenta que de ese cómo depende realmente su fin como persona que es llegar a plenitud de la felicidad.
Quieres que sea bueno pero a la vez quieres que sea plenamente feliz. Te preocupas de los controles médicos, de tu alimentación, de tu propio bienestar, pensando en él.
¿Qué tengo que hacer?, es la pregunta que tratamos de responder.
Se trata de vivir con serenidad estos meses y que alrededor de los padres todo sea lo más positivo posible en la espera ilusionada. Esto es importante para el bebé.
Y comienza a pensar y a prepararte para educarlo. Los padres normalmente ¡ya lo habrán pensado antes tantas veces!
¡Porque la paternidad responsable comienza mucho antes de percibir la llegada del bebé!
Aprovecha esta maravillosa etapa para crear la comunicación con el bebé con abrazos, caricias y hablándole. También lee, estudia es preciso tener conocimientos generales de psicología, medicina, nutrición, desarrollo motriz, formación religiosa, educación, otros. No es necesario tener varios doctorados pero sí se necesitan las nociones fundamentales para tener éxito en la difícil tarea de educar a los hijos desde su llegada.
La formación de los hijos comienza con la educación de sus padres y dura toda la vida, no se termina nunca. Lo importante es ser perseverante en el esfuerzo.
En esta etapa:
- A quien le cueste el orden, tendrá que poner mucho esfuerzo porque para el bebé es importante y fundamental el orden en las comidas y en el sueño.
- A quien se le dificulte mostrar sus sentimientos, tendrá que esforzarse por expresar con caricias y mimos su cariño porque el bebé no lo captará de otra manera y le hace falta.
- A quien tenga dificultad para comunicarse, tendrá que hacer mucho esfuerzo, pero debe, hablar a su bebé a pesar de que él no puede contestar nada, una y otra vez le hablará porque la capacidad de comunicación del hijo tendrá mucha relación con la comunicación que sus padres tengan con él en esta etapa.
- A quien le cueste cuidar los detalles, tendrá que aprender, porque éstos son los que mas capta el pequeño.
- Por eso los padres necesitan tener hijos para madurar, para perfeccionarse y sobre todo para olvidarse de sí mismos. La perfección, tanto de los hijos como de los padres, se logra día a día.
Adaptado por el equipo de contenidos formativos VCB, a partir del artículo Cuando un hijo
llega de María Adela Tamés; con la debida autorización del autor.